23 abr. 2012

INDUSTRIAS CULTURALES DISCOGRAFICAS: CASO ARGENTINA

La reconversión de la cadena Musimundo es un emblema de los cambios que afrontan las discográficas. Frente al declive de las ventas de discos y DVD, estas empresas intentan encontrar nuevos formatos de comercialización en Internet.

A un año de la compra de Musimundo por parte de Megatone, aún hay dos lecturas de la operación. La pesimista es que ahora en los locales de Musimundo hay que pasar por una maraña interminable de electrodomésticos antes de llegar a los CD. La optimista, que ahora se puede comprar música en las decenas de tiendas que Megatone tenía por todo el país.

Lo que está fuera de discusión es que ya no les alcanza con vender discos para pagar el alquiler de sus grandes locales. Tras años de márgenes decrecientes, las bateas se han visto obligadas a compartir espacio con electrodomésticos o libros para seguir llegando al consumidor.

Desde la CAPIF, la cámara que agrupa a las discográficas, Javier Delupi reconoce que el rendimiento por metro cuadrado en las tiendas de música es menor al de rubros como el textil. A pesar de ello, Delupi cree que en los últimos años se mitigó el declive del CD: “Sin dejar de advertir que están en situación de riesgo, creemos que se ha mantenido el número de cadenas independientes y se han expandido las grandes, como puede ser el caso de Musimundo con Megatone”.

Aparentemente, los números de la cámara que dirige le dan la razón: medida en pesos, la venta de CDs en la Argentina creció 10,3% en 2011. Ahora bien, cuando a ese crecimiento se le descuenta la inflación, el cuadro es otro. Si para el descuento se usa el índice de precios del Congreso (22,81%), lo que hubo entre 2010 y 2011 fue un retroceso de 10% en la venta de discos. Sólo usando la inflación del INDEC (9,5%) se puede hablar de estancamiento en las unidades de CD vendidas.

El problema no es sólo argentino. Desde la llegada de Internet, la venta mundial de CD no ha hecho sino retroceder a un ritmo que en 2011 llegó a 8,7%. A cambio, crecen los ingresos digitales de la industria. De acuerdo con el informe de la agrupación mundial de discográficas, la IFPI, su aumento fue de 8% para el mismo año. No alcanzó para compensar las pérdidas pero sí para que en países como Estados Unidos, los ingresos por música digital superen ya a los de los CD.

Hasta ahora, la primera estrategia de los grandes sellos para sobrevivir a Internet fue ampliar su negocio. En la jerga del sector los llaman Contratos 360 y son acuerdos que añaden al negocio de las discográficas el management de artistas y la organización de recitales. Como explica el gerente de marketing de Warner en la Argentina, Diego Villanueva, “esa fue la gran transformación de los últimos cuatro años”.

Además de esos nuevos contratos, el canal digital se perfila como la próxima tabla de salvación de las discográficas. Según la CAPIF, el ritmo de crecimiento de la música digital en la Argentina durante 2011 fue aún mayor que el global: llegó hasta un 20%. Dentro de él, la venta de contenidos para celulares sigue siendo la fuente más importante de dinero. No es la única. Desde el sector ven con optimismo la llegada a la Argentina de iTunes , el portal para vender música de Apple. Como resume Damián Amato, de la filial local de Sony Music, el desembarco de iTunes en 2011 significó un “cambio de paradigma”: “Se suponía que los argentinos no usaban la tarjeta de crédito en Internet, pero con iTunes la tarjeta no está siendo una barrera. Tal vez se dio así porque la gente ya se acostumbró a usar la tarjeta para instalar pequeñas aplicaciones en sus celulares”.

El streaming , o la posibilidad de generar ingresos por canciones que se escuchan online en sitios como Sonora o YouTube, es otro de los nichos en crecimiento. En la Argentina, la sociedad que gestiona la propiedad intelectual de los músicos, SADAIC, firmó en 2010 un acuerdo con Google para compartir los ingresos publicitarios que generaban en YouTube los videos con música local. Consultado por iEco , el director de la sociedad, Guillermo Ocampo, no detalló a cuánto ascendía ese porcentaje. Lo que sí se sabe, gracias al informe de la CAPIF, es que los ingresos que este tipo de sitios generó para el negocio de la música crecieron 68% en el último año.

Hasta ahí las nuevas iniciativas para enfrentarse al mundo después de Internet. Entre las estrategias clásicas, la lucha de las discográficas por detener las descargas no autorizadas por Internet sigue tan vigente como el primer día, aunque a veces traiga polémica.

Martín Lértora, coleccionista de folclore y de tango, protagonizó una de esas polémicas. En su blog “Voces de la Patria Grande” publicaba los enlaces del servidor MediaFire donde alojaba su colección de folclore. Su objetivo: “Que no se perdiera en los estantes toda esa música que las discográficas ya no editan”. Según Lértora, la CAPIF lo denunció ante MediaFire y el servidor dio de baja sus enlaces: “Lo mío era ilegal, pero no ilegítimo. Era material que no se podía conseguir de otra forma. No estaba quitándole ventas a nadie”.


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