14 oct. 2011

DIEGO TORRES: INICIO CICLO DE RECITALES EN EL GRAN REX

Diego Torres comenzó este jueves, a sala llena, la serie de sus ocho conciertos del tour “Entre Nosotros” en el teatro porteño Gran Rex, donde cerca de 4.000 personas disfrutaron durante tres horas de un recital con 37 temas que lo reunieron con invitados y bailarinas.

Pasada media hora de las 21, horario estipulado para el arranque, el público comenzó a aplaudir, mientras fijaba la vista en el telón cerrado y tres sillas altas que oficiaban como escenografía. Quince minutos después apareció Diego, y dos de sus coequipers de años, la corista Magalí Bachor y el guitarrista Luis Cardoso para comenzar con “En un segundo”.

Dos más fueron los temas melódicos del principio: “Se” y “Andando”, pero de repente se abrió el telón y sonaron, con la banda a pleno, “El mundo sigue igual” y “No alcanzan las flores”.

Durante el resto de la noche hubo de todo, mucho revival de sus hits como “Estamos juntos”, “No tengas miedo” y “Puedes decir que sí”.

Aquellos que siguen a Torres de siempre sintieron que el paso del tiempo le sienta bien, mucho más afianzado en el escenario e ironizando acerca de sus más de 20 años con la música. “En realidad yo tengo 28, empecé de muy chico”, repitió varias veces.

Los homenajes también estuvieron presentes: a su madre, como siempre en cada uno de sus shows, a Mercedes Sosa y a su padre, Julio César “Lole” Caccia, quien falleció el año pasado por una insuficiencia cardíaca.

“Lole Reggae” sonó después que Diego explicara lo duro y a la vez reconfortante que fue poder estar acompañándolo hasta último momento. “No te olvides lo que cuesta, lo que vale de verdad, eso que con dinero no podrás comprar”, volcó en esa canción.

Sobre el sencillo living montado como escenografía (con un piano y un sillón violeta, en el cual se sentaron dos de sus invitados), la primera en entrar fue Marcela Morelo, conmovida ya que confesó ser su fan, que lo acompañó en “Zamba para olvidar”, mientras en la pantalla, que gobernaba el escenario desfilaron fotografías de la Negra Sosa y Torres cantando juntos.

Otro de los que se sentó con Diego David “Ardilla” Amaya, inspirado guitarrista madrileño, quien compartió “Alba” y “Tal cual es”.

Vestido con su onda, camisas, remeras, chalequitos y pantalones ceñidos, Torres hizo tres cambios de ropa, en uno de ellos ingresó a escena junto a uno de sus amigos” Miguelius, intérprete de música electrónica cuyo único instrumento son sus cuerdas vocales, quien demostró lo que puede hacer con ese don.

Pero no todo fue música, también existió una partida de tenis virtual cuando dos actores se pusieron en los extremos del escenario y simulando portar sendas raquetas, comenzaron un partido con los sonidos a cargo de Miguelius.

El reggae se hizo presente de manera emotiva de la mano del guitarrista de Los Pericos Juanchi Baleiron, quien lo secundó en “Chalaman”, “1989”, de Sumo, “Siempre hay un camino” y “Waiting in Vain” de Bob Marley, temas que sirvieron para levantar nuevamente a todo el teatro.

A Diego lo fueron a ver mujeres que lo siguen desde sus comienzos, algunas con sus hijos y maridos, otras solas y desaforadas para confirmar que su música ya no gusta solo al público femenino, tiene en claro que con su simpatía y con su arte logró sumar a hombres y chicos.

De hecho, durante el recital hizo varios chascarrillos sobre las esposas y más de un hombre, por medio de un grito, mostró su apoyo al comentario.

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