31 ago. 2011

IRAN: EL AUGE DE LA CANCION DE PROTESTA

Desde que el Gobierno iraní sometiera violentamente las protestas que desató el controvertido resultado de las elecciones del 2009, ha surgido una verdadera oleada de canciones de protesta.

Durante siglos se han venido escribiendo canciones por cualquier tipo de razones: para celebrar eventos gratos, llorar la muerte de seres queridos, rezar o incluso luchar por un mundo mejor.

“Calla. Acepta las condiciones. Hombre o mujer. No hay diferencia. ¡Muere! Ésta es una vida de perros.” Esta canción de protesta puede salir de la ventana de un cualquier coche en una calle de Teherán, debido a que ‘Nuestra vida de Perros’ parece haberse transformado en el himno de una parte importante de la joven generación iraní que pide más libertad personal.

Ruego a los soldados
Desde que el régimen reprimiera las protestas después de las controvertidas elecciones presidenciales del 2009, se ha producido una ola de canciones de protesta. Después que más de setenta personas fueran ultimadas, una canción inspirada en un antiguo poema de Mohammed Reza Shajarian, ‘Hermano, deja caer las armas’, se transformó, por ejemplo, en un muy escuchado lamento y un ruego dirigido a los soldados y grupos paramilitares. Muchas canciones honran la memoria de Neda Agha-Soltan, la maestra de 26 años que fue asesinada a tiros durante las manifestaciones. La joven se elevó a la categoría de icono del Movimiento Verde.

El Gobierno iraní ha tomado muchas medidas para acallar la música de protesta, entre ellas, el bloqueo de páginas web donde la música podía ser descargada, y la intervención de redes sociales. En abril del 2009, un grupo afín al Gobierno interceptó ilegalmente la cuenta en Twitter iraní del cantante de ‘Nuestra vida de perros’, Shahin Najafi, y dejó el siguiente mensaje: “Este lugar ha sido invadido por los soldados anónimos de Emam Zaman”, haciendo mención al mesías chiíta.

Admiradora de Mr. Najafi
Aproximadamente un mes después de las protestas, la estudiante Zahra, de 23 años, descubrió la música de Mr. Najafi, como el cantante prefiere llamarse. “Todavía me acuerdo muy bien. Estaba con una amiga en su cuarto, y ella me hizo escuchar una grabación clandestina de CD. No podía creer lo que oía. En sus canciones, Mr. Najafi daba expresión todas mis frustraciones. Enseguida copié el CD y desde entonces soy una gran admiradora suya.”

El músico Shahram Nazeri fue detenido e intimidado debido a que grabó una canción con el título ‘No somos ni basura ni polvo’, como respuesta a las declaraciones hechas por el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, en las que calificaba a los reformistas de “basura y polvo”.

Mercado negro
Canciones de protesta siguen siendo descargadas por internet o vendidas en el mercado negro. Muchos iraníes hacen uso de los llamados “proxy’s”, programas especiales para eludir los filtros de internet. También se ha hecho popular el uso de bluetooth, una tecnología inalámbrica que permite intercambiar información entre celulares sin necesidad de pasar por internet.

Muchos jóvenes hacen también pequeños vídeos en los que se mezclan imágenes de las protestas callejeras con canciones de protesta, y que posteriormente suben a la red. Por cierto, las limitaciones que impone el Gobierno iraní rigen para todo tipo de música popular, pero éste está prohibido en Irán debido a su supuesto contenido anti-islámico.

Las canciones de protesta iraníes tienen forma muy variada. Mohsen Namjou es visto como una suerte de trovador popular que, con su música melodiosa y sus poéticos textos, llega especialmente a los más mayores. Incluso es llamado el Bob Dylan iraní. Por el contrario, el antes mencionado Shahin Najafi compone cruda música de rap, textos fuertes con los que atrae la atención de los jóvenes.

‘Yo llevo barba’
A los 25 años tuvo que huir de irán debido a su canción ‘Yo llevo barba’, en la que ridiculiza a las autoridades religiosas iraníes, y que lo hizo merecedor de tres años de cárcel y cien latigazos. Ahora, Shahin Najafi vive en Alemania. En una entrevista telefónica se describe como alguien que siempre está gritando, enfadado y triste. "En Alemania tengo libertad artística, pero mi corazón todavía está en Irán. Yo pertenezco a mi país y siento el dolor de mis compatriotas,” se lamenta.
Mientras en cada esquina vendedores callejeros ofrezcan grabaciones piratas de CD’s y mp3, se seguirán oyendo canciones de protesta, tanto en fiestas ilegales como a través de las ventanas de cualquier vehículo.

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